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martes, 23 de noviembre de 2010

Остров: Ostrov - Subtítulos en español mejorados y corregidos

Título: La isla
Título original: Остров (Óstrov)
País: Rusia
Año: 2006
Productora: Pavel Lungin Studio
Director: Pavel Lungin
Guión: Dmitri Sobolev
Reparto: Pyotr Mamonov, Dmitry Dyuzhev, Viktor Suhorukov, Nina Usatova

Sinopsis: (*1)
En 1942, el marinero Anatoly es capturado por los nazis y obligado a cometer un imperdonable acto de barbarie. Treinta años más tarde corren rumores de un hombre santo, conocido como el Padre (Otets) Anatoly, quien vive en una isla casi desierta, es capaz de hacer milagrosas curaciones y puede ver el futuro. Así acuden a él muchas personas, para ser curados de algún mal, o para solucionar algún problema en sus vidas.
El Padre Anatoly (Pyotr Mamonov) es un monje , podría decirse "yurodivi" , o "loco por Cristo", aunque éstos solían peregrinar, y no tenían un lugar fijo donde vivir (*2). Anatoly sin embargo a escogido en lugar de vivir en el monasterio junto con la comunidad religiosa, vivir en la bodega donde se almacena el carbón para calefaccionar el monasterio. Es difícil para los monjes entender al Padre Anatoly. Pasa la jornada recolectando carbón y va y viene en viajes interminables para almacenar el producto. Gentes de lugares lejanos vienen a buscar a un santo cuyo "secretario" es Anatoly. El tiene un extraño comportamiento, cuando va al oficio no ora frente al altar o cara a los íconos sino que ora de costado o en lugar de orar silva o hace ruidos extraños. Pone en aprietos a sus hermanos en la fe, les hace bromas pesadas y parece que se burla de ellos. Lo cierto es que nadie ha comprendido que esta locura voluntaria y humilde esconde a un gran penitente y a un gran santo. Anatoly carga con una cruz, un pecado de su juventud, un hecho que no se borra de su mente y que le provoca día a día a orar con el salmista: "Porque mi iniquidad reconozco y mi pecado está ante mí sin cesar; contra Tí solo pequé, y lo malo ante Tí realicé, de modo que sea enderezado por tus palabras y prevalezcas cuando juzgues Tú".
Esta película encarna muy bien la espiritualidad del cristianismo ortodoxo, en especial de la vida monástica.
Nos invita a la oración y al arrepentimiento, y a buscar una sincera conversión para procurar la salvación de nuestra alma.

Quiero dedicar este post a la película "Ostrov" (La isla). Les cuento que se convirtió en mi película favorita, desde que la vi por primera vez, el año pasado en el monasterio. Y me quedó la tarea pendiente, de conseguir subtítulos en español, ya que la vi en ruso por entonces,  y no hubiera entendido nada si no fuera por la ayuda paciente de la traducción y explicaciones de los Hieromonjes Diego y David.
Hace un año no se conseguían subtítulos más que en inglés, y ahora ya hay en varios sitios subtítulos en español, pero la traducción no es muy buena para mi gusto, sobre todo en las partes donde hay oraciones, y algo que a mí en particular no me gusta es ver todos los nombres referentes a Dios en minúsculas (señor jesucristo, dios, madre de dios, etc).
Asi que estuve mejorando un poco los subtítulos, comparando con los subtítulos en inglés que en general es una traducción mucho más fiel.
Y con respecto a las partes de oraciones, corregí todo tomando como referencia las versiones usadas en el Monasterio Católico Bizantino de la Transfiguración del Señor. Por ejemplo los salmos, los tomé del Salterio Bizantino que usamos aquí. Hay una parte en que Otets Anatoly reza el salmo 1 (Katisma 1º):

1 "¡Bienaventurado el varón que no anda en consejo de impíos, y que en camino de pecadores no pone pie,
y en sitial de pestilentes no se sienta,
2 más en la ley del Señor está su voluntad, y a su ley se aplica día y noche!.
3 Y será como árbol plantado junto a corrientes de agua, que su fruto da a su tiempo,
y su hoja no decae; y todo aquello que hace resulta.
4 ¡No así los impíos, no así! más como polvo son, el que barre el viento de la faz de la tierra.
5 Por eso no se levantarán los impíos en el juicio, ni los pecadores en el consejo de los justos.
6 Porque conoce el Señor el camino de los justos, y el camino de los impíos se pierde".

También hay una parte en que Otets Anatoly ora llorando y suplicando al Señor con el salmo 50, y como es bastante largo, hay una parte solamente traducida, después él se va alejando y sigue rezando este salmo, luego hay un primer plano y sigue con otra parte del mismo salmo:

"Rocíame con el hisopo, y estaré puro; lávame y más que la nieve me blanquearé..."

Con respecto a la Oración de Jesús, la traducción más exacta del ruso es: 
"Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten piedad de mí, pecador", y que es la forma más usada para orar (en cambio estaba traducida como: "oh señor, ten piedad de este pecador").
En otra parte de la película cuando oran primero el Padre Filaret, luego el Padre Job, y finalmente el Padre Anatoly, de quien se escucha perfectamente de su voz toda la oración que se canta en la Divina Liturgia luego de la consagración, en la Memoria de la Virgen y de los santos, y que es el "Digno es": "Dostóino iest' iáko voístiny, blazhíti tia bogoróditsu, prisnoblazhénnuiu, i máter Boga náshego...", que estaba traducida solo una parte de esta manera: "oh madre de dios, eternamente bendita y no profanada,más honrada que los querubines, y más gloriosa que los serafines, te aumentamos." Por lo que puse una traducción más exacta, y que es la que utilizamos aquí en el monasterio:
"Digno es y conforme a la verdad*, bendecirte Gestadora de Dios*,
siempre bienaventurada y muy inmaculada*, y Madre de nuestro Dios.*
Más honorable que los querubines* y más gloriosa sin par que los serafines*,
sin corrupción a Dios Verbo diste a luz*, verdadera Madre de Dios te engrandecemos*."

Casi al final de la película, cuando Otets Anatoly hace un exorcismo a una mujer, usa una oración muy conocida, y también puse la versión que rezo por las noches, y que está dentro de las "Oraciones por la noche", o al ir a acostarse, y que recomiendan lo siguiente:
"En el momento de dormir, se besa la Santa Cruz. Haz la señal de la cruz en tu cuerpo desde la cabeza a los pies. También haz la Santa señal alrededor tuyo, expulsando los demonios, diciendo esta oración  en honor de la Santa Cruz". Ésta es exactamente la misma oración que reza Otets Anatoly como oración de exorcismo:
"Levántese Dios y sean disipados sus enemigos, y huyan de su presencia los que lo aborrecen; desaparezcan como el humo, como se derrite la cera al calor del fuego, así perezcan los enemigos de la vista de los que aman a Dios, y que hacen la señal de la Cruz en sí mismos, que claman  con regocijo: Regocíjate, oh venerable, vivificadora Cruz del Señor expulsando a los demonios por la fuerza de Aquel que estaba crucificado sobre Tí, Nuestro Señor Jesucristo, que bajó al Hades y pisoteó la fuerza del diablo y que nos dio a Ti, gloriosa Cruz para expulsar a cualquier adversario, oh honorable y vivicadora Cruz del Señor, ayúdame junto con la Santa Soberana Virgen Deípara y con todos los santos por los siglos. Amin.
(y que se culmina diciendo antes de dormir: "En tus manos, Señor Jesucristo, Dios mío, encomiendo mi espíritu; bendíceme, apiádate de mí y concédeme la Vida Eterna. Amin.)


Otras oraciones, como el Trisagio que es común a todas las oraciones, como por ejemplo Tercia y Sexta, antes de la Divina Liturgia, también estaban cambiadas, el Gloria empezaba así:
"La gloria esté con el padre, y con el hijo, y con el espíritu santo, por siempre jamás. Amén."

 Y las cambié por como oramos en español en el rito bizantino:
"Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amin".
Como así también el comienzo de estas oraciones:  "Slava tiebie, Bozhe nas, slava tiebie" la traducción exacta es "Gloria a Tí Dios Nuestro, Gloria a Tí" y estaba traducida como: "La gloria esté contigo, oh señor, la gloria esté contigo". Pequeños detalles, pero que mejoran la calidad de los subtítulos en español.

Éstos son sólo unos ejemplos, de ésta manera  fui adaptando los subtítulos (principalmente en lo que se refiere a oraciones, pero también cambié algunas partes de diálogos cuya traducción no era muy buena, y que en inglés por ejemplo sí estaban más entendibles), que seguramente pueden mejorarse más aún. Los subí a este sitio para que los puedan descargar:


(los subtítulos son un archivo .srt)

Con respecto a la película, pueden bajarla de aquí (si cuentan con un programa para descargar películas como RealPlayer). Esta versión subida a Gloria.tv pueden verla en ese sitio en "calidad empresarial", y descargarla donde dice "Guardar", y luego "bajar video".

 Aquí les comparto esta versión de la película sin subtítulos, para que puedan agregarle los subtítulos corregidos. Por último, un pequeño detalle a tener en cuenta para que funcionen bien los subtítulos: el nombre tanto de la película como de los subtítulos deben guardarlos en la misma carpeta y ponerles exactamente el mismo nombre de archivo, de esta manera al abrir la película se cargarán los subtítulos automáticamente. Si se les complica el tema de bajar la película y mis subtítulos, igualmente tienen la opción en Gloria tv de ver la película con los otros subtítulos en español ya incorporados. Aquí encontré este link: OSTROV subida por el usuario germanpb Bueno amigos, espero que les haya sido de utilidad,  Muchas gracias. Saludos a todos. Dios los bendiga. Aquí pueden ver el trailer oficial de la película Ostrov (La isla) con subtítulos en inglés:
video
*1)Sinopsis en parte confeccionada, con la ayuda de  http://cinecatolicoespiritual.blogspot.com/. (*2)Yurodivi:  En la historia de la Iglesia Rusa existe una categoría de santos llamados «locos por Cristo».Algo semejantes a un San Juan de Dios de la Iglesia Occidental. Aquellos hombres llevaban, en ruso, el nombre de «yurodivi», lo que significa algo entre loco y místico. El objeto de dicha locura es la humillación, tratándose de una locura simulada por razones ascéticas, o, sencillamente, la consecuencia de ser auténticos «pobres de espíritu». En ambos casos, el resultado es idéntico: la aspiración de una sabiduría nueva, sobrenatural, de una «sabiduría de corazón» que se manifiesta por la paz del alma, el amor de los enemigos, el don de la oración ferviente y, a veces, por un conocimiento profético del porvenir o de los pensamientos secretos del hombre.  Para el pueblo ruso, los «locos por Cristo» han sido siempre (y son hasta hoy día) la imagen viva de aquellos pequeños, de aquellos «pobres de espíritu» de aquellos «niños», a quienes están revelados los misterios del Reino de Dios. Son portadores de la sabiduría sobrenatural, que aparece solamente después de haber humillado lo que se llama la «razón natural». La «locura de la Cruz» predicada por San Pablo, la sabiduría misteriosa y oculta en Dios, es eso lo que venera el cristiano ruso en sus «locos por Cristo», acordándose de que «antes eligió Dios la necedad del mundo para confundir a los sabios...» (I Cor I, 27-29.) Extracto de un texto de Jorge Tzebrikov. (Extraído de http://www.pro-ortodoxia.com.ar/)

sábado, 6 de noviembre de 2010

Liturgia Bizantina. Icono, Evangelio y Eucaristía

El icono se integra en la liturgia. Y la liturgia se condensa en la Palabra y la Eucaristía. El Evangelio, la Eucaristía, el Icono: he aquí los tres principales conductos por los que Dios llega hasta nosotros, y por los que nosotros llegamos a Dios. La Palabra es, a la vez, Imagen y Alimento, se ve y se come.

ICONO Y MISTERIO EVANGÉLICO

Los hechos terrestres de la vida de Cristo pueden ser representados en iconos como son representados por las palabras en el santo Evangelio que, en este sentido, no es sino un icono verbal de Cristo.

No se trata de una simple adición: palabra más imagen, sino de una interacción, o mejor, de una comunión salvífica. El acercamiento del icono a la Escritura en la liturgia, señalado por numerosos Padres, encuentra su explicitación categórica en el Séptimo Concilio Ecuménico: " Resolvemos que la imagen sagrada de nuestro Señor Jesucristo debe ser venerada con el mismo honor tributado a los Santos Evangelios, porque así como mediante la palabra contenida en ese Libro, llegamos todos a la salvación, así, gracias a la acción realizada por los iconos mediante sus colores, todos, sabios e ignorantes, extraemos utilidad y provecho".

Escribe Evdokimov que la Palabra, proferida y escuchada, se contiene en la Biblia; hecha arquitectura, se expresa en el templo; proclamada y cantada en el culto, integra la liturgia; misteriosamente dibujada, se ofrece en contemplación, en "teología visual", bajo forma de icono (1).

La proclamación del Evangelio en la divina liturgia hace de alguna manera presente el hecho que allí se relata. Pues bien, como hemos señalado más arriba, cuando se celebra un determinado misterio o la conmemoración de algún santo, se expone en la iglesia el icono correspondiente. El icono se arrima a la palabra, y ambos nos aproximan en el espacio a lo conmemorado. Pero también nos acercan en el tiempo, nos hacen "contemporáneos" de Cristo y de sus misterios. La extraña fórmula litúrgica "In illo tempore", con que comienzan las perícopas del Evangelio, alude al "tiempo sacro", que mistéricamente se hace presente. Los himnos y oraciones de la Iglesia que conmemoran la navidad, el bautismo, la transfiguración, la muerte y resurrección del Señor, suelen empezar con las palabras: "Hoy ha nacido Cristo", o bien : "Hoy ha resucitado de entre los muertos". Este "hoy" no hace que la historia sea menos importante; por el contrario, la Iglesia puede recurrir a dicho adverbio con tanta confianza porque tiene la plena convicción de que los hechos relatados en el Evangelio son hechos históricos, y que hubo un día en que cada acontecimiento tuvo lugar; pero su significación es tal que vencen al tiempo y son capaces de hacerse presentes a todas las generaciones de la historia (2). Cuando se celebra la Navidad, de alguna manera asistimos al nacimiento de Cristo; y el Cristo resucitado se nos manifiesta también a nosotros en la noche de Pascua. Los iconos de la Navidad, de la Resurrección, de la Ascensión, que se proponen a la especial contemplación de los fieles en sus fiestas respectivas, participan del "hoy mistérico", acercan el misterio en el tiempo. "Es el mismo sacrificio el que ofrecemos, no uno hoy, otro mañana", dice el Crisóstomo (3).

ICONO Y EUCARISTÍA

Los Padres han definido la esencia del cristiano por su participación en la adoración "eucarística" y doxológica: el cristiano es el hombre del Trisagio, quien ha accedido al coro de los ángeles que "en un movimiento eternamente inmóvil alrededor de Dios, alaban, santifican con tres santificaciones el triple rostro del Dios único" (4).

El icono es una consecuencia ineludible de la Encarnación del Verbo. Y la Encarnación del Verbo concluye en Eucaristía, donde el Verbo sigue haciéndose carne sobre el altar. El icono representa a este Cristo encarnado que se hace Eucaristía. Decía el Damasceno que cuando miraba un icono de Cristo, su vida espiritual se sumergía en el misterio de la Encarnación. Y, podríamos agregar, se sumerge en el misterio de la Eucaristía. Observa Ouspensky que la autenticidad de la imagen, de su contenido, aparece en su conformidad al Sacramento. Así la realidad del cuerpo glorificado y vivificante de Cristo en el sacramento de la Eucaristía está necesariamente ligada a la autenticidad de su imagen personal, porque el Cuerpo de Cristo, representado sobre el icono, es el mismo Cuerpo de Cristo que palpita en los Dones consagrados (5). En ambos casos, Dios desciende hasta nosotros y el hombre se eleva hacia Dios, o, dicho en términos más patrísticos, Dios se humaniza para que el hombre se divinice. Son las bodas místicas del Cristo Esposo de la Iglesia Esposa, pero también con cada alma, que es una microiglesia. Contemplando el icono de Cristo y comiendo su carne, entramos en la koinonía nupcial.

ICONO Y SINFONÍA CORAL

Decía Paul Valéry: "¿No has observado, al pasearte por esta ciudad, que entre los edificios que la pueblan, unos son mudos, otros hablan, y otros, por fin, que son más raros, cantan?". En efecto, hay edificios muertos, académicos, pura imitación, que a lo más balbucean, pero que no cantan ni hacen vibrar (6). Y el canto es la condición necesaria de toda auténtica obra de arte.

Así es el arte icónico, dentro de la liturgia y del edificio cultual que lo alberga. "La Nueva Roma -escribe L. Bouyer- supo crear no solamente un arte plástico y arquitectónico nuevo, vivaz, y que renovó sin cesar su originalidad desde el siglo VI hasta la caída de Constantinopla, sino también un pensamiento metafísico, una poesía lírica y dramática, una sabiduría de la vida, y todo ello logrando una unidad orgánica. La liturgia bizantina es el corazón de esta civilización" (7). Las diversas expresiones de arte que exhibe el templo -líneas arquitectónicas, frescos, iconos- encuentran su elucidación integral en el misterio litúrgico. Ninguna de esas expresiones, ni siquiera el icono, resultaría inteligible fuera de dicha referencia. La liturgia misma, en su conjunto, es el icono -icono coral- de la entera economía de la salvación.

A ese coro se unen también los elementos materiales que la Iglesia asume para vehicular la salvación. Nos referimos a la materia de los sacramentos, el pan, el vino, el óleo..., todos elementos sin voz pero que se agregan a la alabanza de los que tienen voz. Sin embargo, ese coro no se limita a las personas y objetos visibles que lo componen. Se extiende a personas invisibles: Cristo, la Virgen, los santos, los ángeles. Refiriéndose a ello decía Gogol, el gran literato ruso del siglo pasado, que en la liturgia el diácono "inciensa y se inclina también ante las imágenes de los santos, como huéspedes llegados para la Cena". Los iconos cumplen un papel relevante en este tránsito de una visión meramente carnal de la liturgia a una visión en la fe. "En tus santos iconos contemplamos los tabernáculos celestiales y exultamos de alegría sacra", canta la liturgia. A través de ellos se establece un contacto coral entre la liturgia terrestre y la liturgia celestial. Y cuando el celebrante inciensa, engloba en su gesto a los santos representados y a los fieles que se encuentran en la iglesia, expresando así dicha coralidad.

De este modo lo visible y lo invisible, lo espiritual y lo corporal se desposan en el poema sinfónico de la sagrada liturgia. El canto oído, el icono contemplado, el incienso percibido, y la Eucaristía saboreada nos permiten hablar de la vista, del oído, del olfato, del gusto litúrgicos, que no son sólo sensibles sino también espirituales. Este culto es "el cielo sobre la tierra", como dice Boulgakoff, la manifestación de la belleza del mundo trascendente. Es la belleza, como Gloria de Dios, que llena el templo (8).

Sinfonía coral que es una forma de danza, magníficamente expresada en la pintura icónica. Se asegura que la mayoría de los pintores sagrados eran también cantores en el culto. En sus traslados inevitables de iglesia a iglesia, no pudiendo llevar consigo los libros con los textos litúrgicos, es muy probable que, para documentarse e inspirarse, conservasen en el acervo de su memoria las estrofas musicales propias de cada fiesta y de cada misterio del año litúrgico, y cantasen, al menos mentalmente, mientras pintaban; de allí quizás la ritmicidad que se advierte en sus iconos. Sea lo que fuere, resulta evidente que los grandes iconógrafos poseían un agudo sentido del ritmo. Los grupos de sus figuras se balancean y se equlibran armoniosamente. Las líneas se llaman y se responden como las voces en un coro polifónico. El paisaje estilizado acompaña a las figuras, danza con ellas.

En fin, todo conspira para que resulte un sacro poema coral, transido de belleza. Esa belleza que, como acaba de decirnos Boulgakoff, es la Gloria de Dios que invade el templo, esa Belleza que, según Dostoievski, salvará el mundo.

(De El Icono. Esplendor de lo sagrado. P.Alfredo Sáenz, S.J. Ediciones Gladius 1997)

Notas:
(1) Cf. El Conocimiento de Dios en la tradición oriental, Paul Edvokimov, Paulinas, Madrid, 1969.p.147.
(2) Cf. N. Zernov, Cristianismo oriental, Guadarrama, Madrid, 1962. p.331.
(3) In II Tim., hom. II, 45: PG 62, 612.
(4) S. Máximo el Confesor, Mystagogia 19: PG 91, 696.
(5) Cf. La théologie del l'icône. L.Ouspensky. pp.461-462.
(6) Escribe Gilson que una antigua tradición, de origen prevalentemente griego, asociaba la música con el nacimiento de ciertas obras maestras arquitectónicas. "Y en un sentido la arquitectura es una especie de música solidificada. Un edificio es como una sinfonía de piedras cuyas partes coexisten en el espacio en vez de sucederse en el tiempo": Pintura y realidad. Aguilar, Madrid, 1961. p.241. Boecio, por su parte, escribió que la poesía es también una forma de música.
(7) "Les catholiques occidentaux et la liturgie byzantine", en Dieu Vivant XXI (1952) 21.
(8) Cf. L'Orthodoxie, Delachaux and Niestle, Paris, 1959. Paul Edvokimov